
Café de especialidad, matcha y cosas buenas.
No queríamos otra cafetería de especialidad más. Queríamos un rincón que se pareciera a nosotros: bien hecho, sin postureo y con la puerta abierta.


Crecimos donde el café se toma en la barra del bar del pueblo y nadie habla de origen ni de tueste. Aprendimos lo otro después, trabajando, hasta entender que lo que nos gustaba no era la técnica: era la gente al otro lado de la barra.
Siamés no quiere ser una cafetería de especialidad más. Queremos que, cuando vengas, la conexión sea con nosotros: con Alba, con Mario, con lo que ponemos en cada taza y con el animal que se cuela debajo de la mesa como si fuera suya.




Dos orígenes en barra siempre: uno pensado para leche y otro para tomarlo solo y pensarlo un rato.


mañana.



carta entera?

siempre invitados.
Cuenco de agua en la puerta, premios detrás de la barra y a nadie se le ha pedido nunca que se quede fuera.
del Encanto
los animales, los días.




